MIRADOR DE BORGES
Desde este mirador podemos observar en su totalidad la parte más baja del valle de Hermigua. A nuestra derecha se encuentran los barrios de Borges, Las Nuevitas, Los Gomeros, Llano Campos y Los Pedacitos. A nuestra izquierda los barrios de Ibo Alfaro, La Vecindad, Callejón de Ordaiz, La Piedra Romana, el Tabaibal, El Palmarejo, La Punta, La Castellana y, cerca del mar, Santa Catalina. Asimismo, podemos divisar el cauce hasta el mar del Barranco de Monteforte. Enfrente del mirador tenemos la imponente cordillera de Camacho que separa el municipio de Hermigua con el de Agulo. Los diferentes barrios se concentran en lugares alejados de grandes cañadas y en suelos poco aptos para la agricultura, dejando el resto del espacio del valle para las plantaciones agrícolas.
El mirador nos ofrece unas espléndidas vistas de las plantaciones de plataneras. A finales del siglo XIX se introduce en Hermigua la plantación de plátanos que tendrá como fin su exportación a los mercados europeos. Las buenas condiciones climáticas del valle, unido a la riqueza acuífera del municipio, hizo que a partir de los años cuarenta del pasado siglo las extensiones del cultivo de la platanera se incrementasen notablemente. Hoy en día, gracias a la platanera, Hermigua ofrece ese manto verde al visitante que engalana sus paisajes. Desde este mirador, a mano izquierda, podemos ver la iglesia de La Encarnación. Los orígenes de este templo religioso se remontan a 1611, año en el que sabemos que existía una pequeña ermita cerca del lugar actual. La parroquia fue fundada en 1642, pero se derrumbó en 1711. La nueva construcción es de principios del siglo XX, se le encargó al arquitecto Antonio Pintor, que le dio un estilo neogótico. Es el mismo que construyó la iglesia San Marcos de Agulo. En el interior, están todavía las obras de arte de las antiguas iglesias, como una imagen de la Virgen de La Engarnación, que es del siglo XIX, realizada por el escultor Fernando Estévez en un estilo clasicista. La virgen da su nombre a la iglesia.