Mirador de La Cruz del Viento

Desde este mirador se puede tener una excelente vista del valle de Hermigua, especialmente de su costa, donde apreciamos la playa de Santa Catalina, la zona de baño de El Peñón y los restos del pescante de Hermigua. El pescante de Hermigua fue construido en 1907. Tras numerosas vicisitudes se dio luz verde a una infraestructura moderna y funcional, que lograría dar salida a la producción agrícola del valle de Hermigua. En la actualidad se conserva en sus costas cuatro magníficos pilares de hormigón y los restos del antiguo pescante enclavados en un hermoso paraje de la costa de Hermigua.

A lo lejos de nuestra vista también se pueden ver los riscos de La Campana y de El Palmar, pertenecientes al Parque Natural de Majona. Y detrás de nuestro mirador, La Cañada de La Bica que separa Hermigua del municipio de Agulo.

La Cruz del Viento se sitúa cerca del límite municipal que separa Hermigua con el municipio vecino de Agulo y justo en el antiguo camino real que servía de vía de comunicación a ambos pueblos. La colocación de esta cruz de madera en este lugar se debió a la promesa que realizó una vecina de Llano Campos, aunque bien es verdad que se desconoce el motivo de dicha promesa. Los vecinos del barrio de El Tabaibal enramaban la cruz el día 2 de mayo y se celebran grandes parrandas cantando el siguiente romance al regreso del enrame: “De enramar la cruz venimos tan contentos como fuimos, de enramar la cruz María hoy se celebra tu día”. Además de bailes, se compartía la comida en un acto de hermandad entre todos los vecinos.

Desde este lugar se puede disfrutar de una de las panorámicas más bellas del valle de Hermigua, tal y como lo dejó plasmado para la posteridad en sus escritos el famoso científico francés René Verneau con motivo de su vista a Hermigua en el año 1891: “Es aquí donde los ojos abarcan un horizonte espléndido: al norte, el océano, entre las que destacan a lo lejos, las masas oscuras de la isla de Tenerife, al este, las montañas boscosas al sur, los pequeños barrancos que descienden, y, a lo lejos, la Cumbre de La Carbonera, con su espeso bosque, al sur-este, tierras altas del centro de la isla, con sus montañas que parecen amenazar a las nubes. Desde el Alto de Garajonay parten unos enormes riscos, Los Andenes de El Estanquillo, que se encuentran al oeste de Hermigua y parecen puestos allí para esconder de los ojos de la envidia este paraíso terrestre”.